Cada vez más, el potencial del ajedrez está llegando a la sociedad, ya son muchas las aulas que están incorporando este deporte como herramienta transaccional para la potenciación de otras asignaturas curriculares.

También, en el ámbito de salud mental, son muchos los profesionales que están apostando por el uso del ajedrez como herramienta de estimulación cognitiva en patologías como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), asperger, autismo, trastornos neurodegenerativos, trastornos psicóticos, trastornos por consumo de sustancias, entre otros.

Pero es que también ¡el ajedrez está presente en la parcela social! El ajedrez se está utilizando en los centros penitenciarios como forma de reinserción, en programas de violencia de género, con personas en situaciones de desventaja social, entre otros…

Cuánto potencial se encuentra en el ajedrez, ¿Verdad?

Benjamin Franklin, fue un político, polímata, científico e inventor de Estados Unidos. Es también considerado como uno de los Padres Fundadores de los Estados unidos. Además, participó en la redacción de la Declaración de independencia de los Estados Unidos en 1776, del Tratado de París en 1783 y de la constitución de los Estados Unidos en 1787.

También, era sabido por todos la pasión de Benajim por el ajedrez. Tal es así, que en en Diciembre de 1786 publicó un artículo bajo el título “ The Moral of Chess”.

En una de sus páginas hace un símil del ajedrez y la vida:

«…La vida es una especie de ajedrez, en la que a menudo ganamos puntos luchando contra los adversarios o enemigos …. El juego está tan lleno de acontecimientos que uno mismo se impulsa a jugar la partida hasta que en la última jugada pones la esperanza en la victoria gracias a tus propias capacidades…»

En dicho artículo describe algunos de los principios morales, que para él, debe seguir toda aquella persona que se adentra a conocer el mundo maravilloso y mágico de nuestro deporte-ciencia:

1. Previsión (Foresight). Debemos ser conscientes de las consecuencias de cada uno de nuestros actos. Es importante recordar que TODA ACCIÓN LLEVA UNA CONSECUENCIA. En el ajedrez ocurre lo mismo, debemos planear y trazar una estrategia ponderando los riesgos de cada una de nuestras decisiones.

2. Prudencia (Circumspection). Debemos ser observadores de nuestro tablero de ajedrez, tratando de entender las relaciones entre las diferentes piezas, la armonía entre ellas, la capacidad de colaboración. Pero también, atentos a las jugadas y planes de nuestro adversario.

3. Precaución (Caution). La reflexión es uno de los secretos del ajedrez. Guardar silencio y centrarnos en las propias jugadas y las del oponente. Parar la mano impulsiva que nos hace mover rápido sin contemplar posibles alternativas…por ello, RESPIRAR y TOMAR UN TIEMPO PARA EL ENTENDIMIENTO se hace fundamental.

4. Respeto. Siempre, siempre siempre, se debe mostrar empatía por el rival tanto si se gana ganamos como si se pierde. Sin olvidar LOS BUENOS MODALES. Si el adversario piensa mucho, no se debe tratar de distraerle con comportamientos por ejemplo, dando golpes en la mesa, tosiendo, jugando con el bolígrafo…

5. Ser uno mismo. Dejar el teatro para otra ocasión y no tratar de engañar al adversario con comentarios o gestos desafortunados para expresar una mala jugada cuando en realidad ésta no es.

6. La empatía hacia el rival. Dejar Recuerden que la victoria y la derrota son las dos caras de la misma moneda. Debemos aprender a perder con elegancia, admitiendo nuestros propios errores; y a ganar con empatía, sabiendo que tarde o temprano seremos nosotros los vencidos.

7. El silencio del espectador. Debe guardar silencio, contemplando únicamente a los jugadores y el baile de las piezas en el tablero pero sin tratar de incordiar o hacer trampas.

«…Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión, Segundo prudencia…Tercero cautela…Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apareciencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos…»

(Benjamin Franklin)

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