”En el ajedrez ser impulsivo e irreflexivo no vale para nada. Es de las primeras cosas que se aprenden “Pieza tocada, pieza jugada”, que viene a decir, “Piensa antes de hacer nada, porque una vez lo hayas hecho, tus actos tienen consecuencias”…El ajedrez te enseña a detenerte un momento, a pensar, a valorar las ventajas e inconvenientes de una determinada decisión…”

  • Profesión: Entusiasta del ajedrez y de la educación.

 

  • Define el ajedrez en 3 palabras: PASIÓN, DIVERSIÓN, BELLEZA.
  • Elige una casilla del tablero de ajedrez: “Mmm, el conjunto “e4-d4-e5-d5”…Me los imagino como unas colinas en medio del tablero (así lo enseñamos), unas cimas que son importante conquistar y desde las cuales puedes mirar hacia abajo, girando 360º y ver todo lo que sucede en el terreno de juego.

¿Cómo te decidiste a dar un giro de 180 grados a tu vida y embarcarte en tu proyecto?

Fue una decisión vital, meditada y sopesada… aunque también pasional. En lo profesional, vengo del mundo de la multinacional, con un puesto y un buen sueldo con el que podría haber vivido cómodamente hasta mi jubilación. Pero sabía que a la larga, acomodándome allí, no iba a ser feliz…

Tengo la suerte de tener una pareja maravillosa, que además es una magnífica psicóloga, que desde un principio me apoyó y me dijo “Pedro, sólo se vive una vez y lo importante es que seas feliz”, así que me senté y pensé en qué era lo que más me gustaría hacer, con lo que más disfrutaba y lo que, además, por experiencia, parece que se me daba bien, ya que me había dedicado a eso como actividad complementaria y me había formado muchísimo, con grandes profesionales. Y llegué a la conclusión que era la educación y el ajedrez. Así que aquí estoy, con mucha ayuda y aliento de familia y amigos, disfrutando con este magnífico proyecto en el que cada día puedes hacer algo nuevo…

Cuéntanos un poco más acerca de Ajedrez con Cabeza, ¿Qué objetivos persigues?

Pretendemos acercar el ajedrez a cualquier tipo de persona, como decía el chef Gusteau en la película Rataouille “Todo el mundo puede cocinar”, pues aquí decimos “Todo el mundo puede aprender y jugar al ajedrez”. Queremos desmitificar su dificultad, demostrar que uno se puede divertir y disfrutar con el ajedrez, da igual la edad o el nivel que tengas. El ajedrez es un juego, nunca debemos olvidarlo. Y hacemos mucho hincapié en su vertiente educativa y lúdica. Hay personas a las que les gusta competir y otras a las que no. El ajedrez está ahí para todos. El ajedrez como deporte, que tiene ese componente de superación personal, la competición, las victorias, las derrotas… pero también el ajedrez utilizado como instrumento en una educación más amplia y transversal: matemáticas, lengua, historia, valores, civismo, arte, música….

 

En Ajedrez con cabeza creemos que es importante que se practique como se practique, tenga siempre un elemento lúdico y formativo, porque en definitiva, es un juego en el que algo se aprende siempre.

 

 

 

El ajedrez y la formación están en las antípodas de la rutina y de la monotonía. Cada día en Ajedrez con cabeza dedicamos un tiempo a reflexionar y a pensar en cómo innovar, en cómo motivar a los alumnos, qué actividades hacer, cómo mejorarlas. Exige un aprendizaje, un reciclaje en los conocimientos, una autoevaluación y una autocrítica continua, diaria, y eso es lo único que nos hace mejorar.

Tenemos alumnos desde los 3 años de edad hasta los 85 años. De todos los niveles, y tanta diversidad requiere un esfuerzo constante por nuestra parte, de búsqueda de nuevas formas de enseñanza, de lectura, de investigar qué se está haciendo bien o mejor que nosotros en otros centros de enseñanza aquí en otros países, para probar y adaptar esos casos de éxito en nuestra escuela.

 

 

 

En tu experiencia profesional, ¿Qué beneficios resaltarías con la práctica del ajedrez?

La capacidad para pararse a pensar antes de decir o hacer algo. Me sorprende la cantidad de personas en nuestra sociedad, de cualquier edad, que tienen respuestas rápidas para todo, una opinión para cualquier pregunta que se les hace, una incapacidad para decir “No lo sé en este momento” o “No tengo información suficiente” o “Debo pensar y meditar mi respuesta”…En el ajedrez ser impulsivo e irreflexivo no vale para nada. Es de las primeras cosas que se aprenden “Pieza tocada, pieza jugada”, que viene a decir, “Piensa antes de hacer nada, porque una vez lo hayas hecho, tus actos tienen consecuencias”. El ajedrez te enseña a detenerte un momento, a pensar, a valorar las ventajas e inconvenientes de una determinada decisión. Y al hilo de esto, destacaría otro beneficio…

La necesidad de decidir. No puedes delegar la decisión en otro, ni tirar un dado y echarlo a suertes. De entre las múltiples opciones que tiene, debes tomar una decisión, para lo bueno y para lo malo. Y de esa decisión, como tercer beneficio, te tienes que responsabilizar tú y solamente tú, es personal e intransferible. Las personas que aprenden ajedrez (y digo personas, no sólo niños) aprenden también a responsabilizarse de sus decisiones y de las consecuencias que han provocado, a asumir las decisiones erróneas y las acertadas.

¿Os imagináis una sociedad en la que los políticos, por ejemplo, se paren a pensar antes de decidir algo y que luego asuman la responsabilidad y las consecuencias de sus decisiones y actos?

Podríamos hablar de múltiples beneficios de la práctica del ajedrez, tanto físicos como sociales, daría para escribir varios libros con cada uno… fomenta la creatividad y la imaginación, la memoria, la humildad, la empatía, la capacidad de cálculo, la autocrítica, el afán de superación, la normalización del error, el aprendizaje ilimitado…

¿Cuáles consideras que deben ser las cualidades para ser un “buen profesor de ajedrez”?

La capacidad de motivar a los alumnos. Un alumno motivado aprende, se cuestiona y te cuestiona, se le queda corto lo que explicas y te exige más, lo que hace que, como hemos indicado antes, te obligue a un reciclaje continuo en tus conocimientos y y en la forma de enseñar, una autoevaluación y una autocrítica diaria.

Hay actividades que te has preparado y a las que has dedicado mucho tiempo y que piensas “Bueno, les va a encantar, va a funcionar de maravilla” y luego te llevas un chasco cuando compruebas que esa actividad les ha aburrido. O al revés, una actividad que crees que, bueno, no es la mejor que has preparado, y que funciona y les divierte muchísimo…

 

Pero para eso hay que hacer una evaluación al final del día (¡Como se hace al acabar una partida de ajedrez!” y pensar: “Qué ha funcionado hoy y qué no. Por qué. Qué podemos hacer para mejorar tal o cual cosa”.

Y, como complemento a la capacidad de motivar a los alumnos, es el reto de divertir, que no es fácil. Las clases deben tener un componente festivo: si en una de ellas los alumnos no se han reído, ni participado ni han interiorizado el aspecto lúdico que tiene el ajedrez (repito, es un juego), es que algo he hecho mal en esa clase.

En definitiva: Motivación + diversión = aprendizaje

¿Cuáles son tus próximos retos?

Que Ajedrez con cabeza ponga su granito de arena en el fomento del ajedrez para que llegue a todo el mundo, con sencillez, intentando que esté más presente en colegios, centros sociales, hospitales, en la calle, en parques, etc… Haciendo que nuestra escuela sea un centro de reunión de referencia, para cualquier colectivo. 

Volvemos a hacer hincapié en el hecho de que todo el mundo puede jugar al ajedrez, en su elemento integrador: por Ajedrez con cabeza pasan Grandes Maestros, personas que no saben ni el nombre de las piezas, grupos de mujeres de más de 70 años que quieren aprender ajedrez para jugar con sus nietos y tener la mente activa, niños de 3-4 años que corretean por un tablero gigante… el ajedrez tiene ese elemento “mágico” que une e integra.

Queremos dar a conocer los beneficios del ajedrez, empujar, unidos junto con otros clubes, escuelas, personas, etc que ya lo están haciendo para intentar que el ajedrez se imparta como asignatura en los centros escolares (tanto como actividad deportiva como transversal con otras asignaturas) e impulsar el aspecto social del ajedrez, hacerlo extensible a cualquier persona, la utilización para empoderar a diversos colectivos desfavorecidos…Para ello tenemos algunos proyectos relacionados con el ajedrez y los derechos humanos, el fomento del papel de la mujer en el ajedrez, etc.

Decía S. Tarrasch que “El ajedrez, al igual que la música o el amor, tiene el poder de hacer feliz al ser humano”….Y la felicidad es curativa, proporciona salud física y mental, tanto para uno mismo como para los que te rodean.

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