¿No es increíble que con tan sólo un trozo de madera de 64 casillas y 32 piezas podamos hacer que toda nuestra maquinaria mental se ponga en marcha?

El ajedrez es un juego milenario y si bien, el aprendizaje de sus reglas es una tarea fácil, su puesta en práctica demanda mucho trabajo cognitivo ya que necesitamos recordar cada uno de los movimientos de las piezas, estar atentos de las amenazas del rival, trazar un plan, ser flexibles y reaccionar ante cada una de las jugadas…El ajedrez es considera como un gimansio para nuestro cerebro…pero también una escuela de valores en el que poder trabajar la inteligencia emocional.

el ajedrez cognitivo

La atención: El ajedrez requiere un procesamiento atencional de manera focalizada y mantenida durante largo tiempo. Un pequeño despiste puede ocasionar el devenir de la propia partida.

La memoria. Se hace imprescindible el aprendizaje y la memorización de los movimientos de las piezas para poder jugar, pero también de patrones, esquema de juego, aperturas, recordar cómo perdimos en otras partidas…de esta forma vamos aumentando nuestros propios conocimientos.

Las funciones ejecutivas. Jugar una partida de ajedrez exige planificar y organizar un objetivo, buscando soluciones y flexibilizando el pensamiento ante las jugadas del adversario e ir moldeando y adaptándo las nuestras. Inhibir información irrelevante y centrarnos en lo que nos hará alzarnos con la victoria.

eL AJEDREZ EMOCIONAL

Aprendizaje de la victoria y la derrota: El consecuente resultado y sentimiento que desemboca una partida es efímero. El ajedrez enseña a gestionar de una manera equilibrada ambos polos, ni nos convertimos en héroes cuando ganamos, ni somos un desastre cuando perdemos…seguimos siendo nosotros mismos, el ajedrez, el trabajo, el colegio, los amigos, la pareja son sólo parcelas de nuestra vida.

La superación personal: El esfuerzo, la constancia y la disciplina son tres virtudes que debemos cultivar. El ajedrez nos permite plasmar y observarlo de manera objetiva, ya que a niveles iniciales, existe una relación entre tiempo de entrenamiento y mejora del propio juego.

Aprender a tolerar el sentimiento de frustración: cuando perdemos una partida y nos hacemos conscientes que todo el esfuerzo y la dedicación caen en un saco roto…Pero con la práctica, el ajedrecista aprende a vivenciar el sentimiento de fracaso impidiendo el bloqueo y pasando a la acción. El desarrollo de la empatía. Cuando se comienza a jugar al ajedrez se empieza a relativizar el valor de la victoria y la derrota, aprendemos a trazar un lazo sentimental con nuestro rival ya que el ganar y el perder son dos caras de la misma moneda, hoy te toca a ti pero mañana a mi…

El Juego limpio: Jugar con honestidad es uno de los pilares básicos del ajedrez y lo ponemos en marcha desde el saludo inicial, el silencio que debemos mantener mientras jugamos, el apretón de manos al finalizar la partida, el analizar con nuestro propio rival sobre qué ha ocurrido y cuáles han sido nuestros fallos…en el tablero somos adversarios pero, ante todo somos humanos.

Intergeneracional: El ajedrez es de los pocos deportes en donde la edad pasa a un segundo…y es esto lo que hace tan bello a nuestro deporte…Niñ@s, adolescentes, jóvenes, adultos y abuelos puedes sentarse frente a un tablero. ¿Qué nos aporta? El crecimiento y enriquecimiento de los lazos familiares.

LA CIENCIA NOS DICE...

Las investigaciones sobre ajedrez terapéutico son muy recientes, pero ¡Los resultados son muy positivos!

En 2007, Cavezian y cols. Publicaron el artículo “Chess self-training for cognitive remediation in schizophenia”. Realizaron un estudio piloto con pacientes esquizofrénicos en el que la mitad de ellos recibieron clases de ajedrez junto con el tratamiento habitual. ¿El resultado? Los pacientes mejoraron en sus síntomas negativos.

En 2009, Demily y cols. Publicaron el artículo “The game of chess enhances cognitive abilities in schizophrenia”. Realizaron una investigación con pacientes esquizofrénicos en el que la mitad de ellos recibían junto al tratamiento habitual una terapia basado en ajedrez. ¿El resultado? Los pacientes que asistieron al grupo de ajedrez mejoraron sus funciones ejecutivas.

En 2014, Gonçalves y cols, publicaron el artículo “Motivational Interviewing combined with chess accelerates improvement in executive functions in cocaine dependent patients: A one-month prospective study”. Realizaron una investigación con pacientes cocainómanos en el que la mitad de ellos recibieron, a parte de su tratamiento habitual,  clases de ajedrez junto con una terapia motivacional. ¿El resultado? Los pacientes que asistieron al grupo de ajedrez tuvieron una recuperación más rápida.

En 2015, Nour & Ibrahim, publicaron el artículo “The Effect Of Playing Chess On The Concentration Of ADHD Students In The 2nd Cycle”. Realizaron una investigación con niños diagnosticados de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), en  el que aparte del tratamiento habitual recibieron clases de ajedrez durante 4 meses. ¿El resultado? Los pacientes mejoraron en la comprensión y en la concentración.

En 2016, Blasco-Fontecilla y cols, publicaron el artículo “Efficacy of Chess Training for the treatment of ADHD: A prospective, open label study”. Realizaron una investigación con niños diagnosticados con Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), en el que recibieron clases de ajedrez durante 3 meses. ¿El resultado? Los pacientes mejoraron en atención y concentración.

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