El ajedrez es una herramienta perfecta para trabajar con niños con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ya que a estos niños les cuesta mucho mantener la concentración en tareas que exigen esfuerzo mental, suelen tener dificultades para estar sentados en su asiento, son impulsivos y precipitan sus respuestas…. Es por ello que el ajedrez es ideal para trabajar con ellos.

Cuando trabajamos con niños con diagnóstico de atención e hiperactividad es necesaria tener en cuenta estas siete recomendaciones:

Lo primero es que debemos estructurar el ambiente, pero ¡siendo flexibles en nuestro comportamiento!. Podemos describir algunas pautas importantes, por ejemplo:

 

1. Elabora un planning del día e incluso de la semana: Con este objetivo evitaremos la incertidumbre y del “y ahora qué”. Por ejemplo: Esta semana vamos a estudiar los mates básicos, hoy nos centraremos en el mate de dos torres y el viernes del de la dama y la torre.

2. Explica el por qué de las elecciones y hazles partícipes de su aprendizaje, volviendo al caso anterior explicarles el por qué es importante aprender estos mates, poner diferentes ejemplos e incluso que sean ellos mismos quienes pongan ejemplos a sus compañeros.

3. Elabora material de apoyo, ¡es importante establecer el hábito de trabajar un poquito en casa!, por ello elabora pequeños materiales que les sirvan de “chuletas” para afianzar lo que se ha visto en clase, y unos cuantos ejercicios para que los trabajen en casa.

4. Haz recordatorios, la memoria de los pacientes con TDAH es muy efímera y necesitan asentar bien los aprendizajes. Una buena estrategia para conseguirlo es acostumbrarse a guardar unos primeros minutos al inicio de la clase para hacer un pequeño recordatorio de lo visto el día anterior, pero no tiene que ser el profe quien lo haga, sino ¡todos en conjunto!.

“Podemos ignorar las diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales…o podemos aprovechar estas diferencias”

-H. Gardner-

Lo segundo es que debes crear un bonito ambiente ajedrecístico en el que predomine el sentido de humor, la perseverancia, las ganas de aprender y de compartir experiencias, para que ¡quieran seguir volviendo a las clases!

5. Es recomendables sentarles en primera fila durante las explicaciones para evitar que se distraigan con estímulos irrelevantes. Después, mientras jueguen déjales estar de pie si ellos lo prefiren, pero ¡deben estar concentrados en la partida!.

6. Utiliza el poder de la positividad, reforzando siempre todas sus buenas ganas de aprender, sus jugadas, su actitud hacia otros compañeros. Por supuesto que hay que corregir utilizando la crítica constructiva cuando sus jugadas no sean buenas, pero animándoles a equivocarse para que aprendan que el error forma parte del proceso de aprendizaje, ¡si nos quedamos con la duda de alguna jugada, no aprenderemos nunca!.

7. Haz las clases muy prácticas. Las clases tienen que ser diseñadas con creatividad, novedosas y esperables. Utiliza materiales audiovisuales y juega con las piezas y los tableros de ajedrez, por parejas, por equipos, individuales…en definitiva que aprendan jugando.

 

 

Y recuerda...¡Al finalizar la clase, es tarea de todos recoger y dejar el aula como al principio, para así el próximo día poder volver a jugar de nuevo!

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